“LA VIDA ES UNA OBRA DE TEATRO QUE NO PERMITE ENSAYOS" Charles Chaplin

FB_IMG_1585653128349_Fotor22.jpg

 


 

-Cómo llevas las opos? –le pregunté a mi amiga la actriz.

-Las llevo bien, no las llevo mal, además lo que estoy estudiando ahora me gusta –me respondió.

-¿ Y qué estás estudiando?

-El realismo psicológico de Stanislavsky.

Escuché psicología y no me pude contener. Quise saber eso del realismo psicológico en el teatro.

-Y de qué va? –me interesé.

Y empezó a contarme y yo a escucharla y cada vez abría más los oídos y los ojos. Cada vez que la escuchaba me recordaba a muchos aspectos de la psicología.

Konstantin Stanislavsky (1863- 1938) fue un director escénico, actor y pedagogo teatral ruso, que creó un método interpretativo propio, además de ser cofundador del Teatro de Arte de Moscú.

Su técnica se basaba en el realismo psicológico, para proyectar de manera más real el mundo emotivo de los personajes.  Este realismo psicológico se basa en crear emociones internas apelando a experiencias personales y sometiéndose a sí mismo a una constante creación de emociones internas (técnica vivencial). Tiene sentido, ¿verdad? ¿cómo te sientes cuando recuerdas y piensas en experiencias agradables y divertidas vividas y pasadas? ¿O tristes, o en las que hayas pasado miedo, enfado? Este autor se basaba en esto porque defendía que “no existe arte sin verdad”  y que  “el actor es un creador”.

Los conceptos que maneja Stanislavsky parten de la psicología:

1.     Relajación. Para que el estado de creación sea posible, el actor deberá estar relajado, algo que no es fácil. Para ello mantendrá una lucha constante y permanente contra las tensiones innecesarias que bloquean y desarrollar poder de autoobservación y control.  Busco el paralelismo con la psicología. ¿cuántas veces nos enfrentamos a situaciones de la vida en las que nos bloqueamos o no sabemos manejar nuestras emociones entrando de esa manera en luchas internas? Y ¿Cómo trabajamos esto?

a.     Con relajación.

b.     Con autoobservación. Aquí es importante conocernos, conocer nuestras reacciones, nuestras emociones para gestionarlas.

 

2.     Concentración. Stanislavsky creó la “cuarta pared” que separa al actor del público  y creando como una caja aislada para que no haya comunicación directa  con el público obligándolo, de esta manera,  a dirigir toda su atención a lo que sucede en escena. Desarrolla la capacidad de observación, de concentración en todo su ser, tanto en la escena como en su vida real. Mindfulness lo llamamos, y es eso, llevar nuestra atención y concentración a lo que realmente es importante en cada momento, a nuestra tarea en cada momento. Lleva tu atención a tu escena al igual que el actor la lleva a la suya, observando, concentrándose.

Stanislavsky cuenta que la atención dirigida hacia un objeto despierta aún más la observación.

Y es que podemos entrenar nuestra atención dirigiéndola hacia algo concreto: mi respiración, un punto fijo… esto me ayuda a concentrarme, a atender, a relajarme. Lleva tu atención a lo que realmente importa para que, como dice Stanislavsky, la atención sea la creadora.

3.     La acción, el sí mágico, las circunstancias dadas.

a.     “En la escena siempre hay que hacer algo. La acción, la actividad; he aquí el cimiento del arte dramático, el arte del actor”. En la vida hay que hacer algo, hacemos algo.

b.     “Actúa como si lo que hicieras marcase la diferencia”- decía William James, el padre de la psicología. Y así lo trabajamos, haz como si no tuvieras miedo, haz como si tuvieras ganas y hazlo, haz como si te lo pasaras bien…  Y en esto se basa Stanislavsky al hablar de el sí mágico en el escenario: “si fuera de noche…”; “si escucharas pasos en el patio…”

Crea la ficción y actúa sobre ella. Créalo en tu mente y actúa.

c.     Las circunstancias dadas. Así como en el teatro, las circunstancias del personaje ayudan al actor a crear el estímulo interior, en la vida personal, los acontecimientos que vivimos, la época, el lugar, las condiciones en las que nacemos, crecemos, vivimos determinarán y/o influirán a la persona en su manera de pensar, comportarse… estas circunstancias nos ayudan a entender a las personas y en el teatro, a entender al personaje.

 

4.     La imaginación. Stanislavsky trató este concepto con mucho mimo. Defiende que el dramaturgo crea al personaje en su mente y es el actor el que le da vida. Y aquí cobra importancia el por qué y para qué del personaje para el actor. Y para ti, ¿cuál es tu para qué en la vida? Sin juzgarnos, entendiéndonos, busca tu porqué pero sobre todo tu para qué. De nuevo, “crea en tu mente y actúa” En terapia trabajamos con la imaginación, visualizamos para anticiparnos de manera exitosa a situaciones a las que nos tenemos que enfrentar. En la vida sentimos ansiedad cuando nos anticipamos, cuando visualizamos un peligro que puede ocurrir pero que no ha ocurrido.

 

5.     La memoria emotiva

 

Desde la psicología, hablamos de memoria emocional entendiéndola como el aprendizaje, el almacenamiento y el recuerdo de eventos asociados con las respuestas fisiológicas que se daban en el momento en que tuvieron lugar dichos sucesos. nuestros recuerdos autobiográficos más vívidos suelen estar asociados a emociones muy intensas, sean positivas o negativas. La memoria y la emoción son procesos íntimamente relacionados. Stanislavsky se basó en esta idea de la memoria emocional para, a través de esos recuerdos autobiográficos, evocar los estados emocionales en el actor.

6.     El análisis de mesa del texto.  Aquí el autor hizo algunos cambios a lo largo de su experiencia. Empezó considerando que se debía trabajar a los personajes  determinando sus pensamientos, luego con las imágenes y sensaciones, seguiría la línea de acción, (cuáles serían las acciones de los personajes) para acabar con la línea de las emociones que aparecería casi como resultado de las anteriores. Pero vio que esto bloqueaba al actor, ¿demasiado control? ¿demasiado trabajo mental? La cuestión es que aparece la improvisación y que en las acciones físicas es donde se encontraba  o movilizaban las imágenes, los pensamientos, las emociones.  Con base a esto, invirtió el proceso y el “Creer para accionar se transformó en Accionar para creer”. Una vez más estamos en el haz como sí. En la línea de acciones físicas es donde se encuentran o movilizan las imágenes, los pensamientos y las emociones. Lo cual llevó a invertir el proceso:

 

7.     El método de las acciones físicas. Todo el sistema se Stanislavsky gira en torno a una finalidad: la apariencia de estados emocionales auténticos en el actor y un elemento central: la acción. Pero además de acción hay conflicto, objetivo, motivación y emoción. Stanislavsky parte de la acción para buscar cuáles son los objetivos del personaje, qué obstáculos hay que le impidan conseguir su objetivo y por qué lo quiere, que sería la motivación. El objetivo, la motivación, los conflictos llevarán a la acción y se generarán las emociones.

 

Una vez que los actores han creado su personaje, piensan como lo haría el personaje y esto harán a través de la “improvisación guiada” basada en la acción-reacción entre dos personajes, estando aquí y ahora. Porque en el teatro, como en la vida, no todo se puede controlar y prever, pero tanto en una escena como en la otra, se recomienda estar con los cinco sentidos, en el aquí y el ahora para seguir nuestros objetivos e improvisar. Así los actores, activan su creación y le dan forma a su personaje. Así las personas vamos tomando forma con nuestras experiencias.

 

 

¿No es todo esto la vida misma? ¿No tenemos que vivir en el escenario que nos toque luchando por unos objetivos, luchando con los obstáculos? ¿No tenemos que actuar muchas veces “como si” y por supuesto improvisar porque no siempre controlamos lo que nos encontramos en la vida?

Nos enfrentamos a diferentes situaciones de la vida en las que nuestro comportamiento se tiene que adaptar y para ello, serán nuestros pensamientos, nuestras emociones las que nos dirigirán.

 

Teatro, la vida es puro teatro. ¿Qué papel quieres representar tú?

 

 

 

Texto: Rocío Junco Villegas @mi_psicologia

            Sara Monje   @sarimungui