La psicología es la ciencia de la conducta.
Una de las técnicas de la psicología es el “análisis funcional de la conducta”. A través de esta herramienta buscamos el para qué, la función. Evaluamos qué variables originan y mantienen el comportamiento (lo que mantiene la conducta no tiene que ser lo mismo que la ha originado).
Una conducta se mantiene porque obtiene algo positivo o evita algo aversivo. Y se extingue porque se recibe algo aversivo o se retira algo positivo. Es decir, se mantiene o se extingue por sus consecuencias.
El porqué de la conducta o de cómo reaccionamos y/o respondemos ante situaciones nos ayuda a entender y posicionarnos en la persona, pero no ayuda directamente a solucionar el presente.
Leí una vez a un coach que decía que el coaching se preguntaba para qué y la psicología el por qué. En realidad, la psicología se pregunta el porqué y el para qué.
El coaching nace de la psicología; la psicología, de la filosofía:
Contra las enfermedades de la mente, la
Filosofía dispone de remedios; por esta razón
se la considera, con toda justeza, la
medicina de la mente
Epicuro
No hemos inventado nada. Lo adaptamos.
La psicología aparece como campo de estudio en 1879 cuando Wilhelm Wundt instauró el primer laboratorio de psicología. Hasta entonces, las observaciones y otros puntos de vista que asociamos a la psicología eran campo de trabajo de la filosofía. La filosofía y la psicología siguieron siendo disciplinas gemelas hasta bien entrado el siglo XX.
Decía el coach, que coaching se basa en desterrar creencias bloqueadoras. Léase a Albert Ellis y la terapia racional Emotiva y sus creencias irracionales (psicoterapeuta cognitivo estadounidense que desarrolló la terapia racional emotiva conductual a partir de 1955) y Aaron Beck (Aaron Temkin Beck fue un psiquiatra y profesor estadounidense. Uno de los máximos exponentes de la psicología del siglo XX, padre de la terapia cognitiva) y sus distorsiones cognitivas. En síntesis, ambos parten de esas creencias aprendidas que nos bloquean y afectan a nuestros estados de ánimo y manera de ver la vida, a nosotros mismos y a los demás.
Tampoco hay diferencia con respecto al coaching.
¿En qué se diferencia el coaching de la psicología? En nada, en principio.
Según Talane Miedaner (Propietaria y fundadora de la Talane Coaching Company, es una de las líderes de la vanguardia del coaching para la vida privada y autora del libro 'Coaching para el éxito') el coaching es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial llevado a cabo con un asesor especializado, cubre el vacío entre lo que eres ahora y lo que deseas ser… La diferencia sería que el coaching no diagnostica, no trata patologías, por lo demás, lo que hace el coaching lo venimos haciendo los psicólogos también. El coaching se centra en el crecimiento personal, la psicología también. El coaching nace de la psicología. Muchas personas llegan a consulta comentando que no tienen ningún problema, pero necesitan algo, un cambio en su vida o incluso una de las demandas que más llegan al corazón: “Rocío, quiero ser mejor persona”.
La psicología pone el objetivo en el aprendizaje, las leyes básicas de la psicología son leyes de aprendizaje. ¿Qué es un tratamiento de fobia, por ejemplo, si no que la persona aprenda nuevas contingencias (relación entre eventos: conducta y consecuencias)?. Por tanto, hablamos del desarrollo de la persona. Y los motivos de consulta de una persona no siempre es una patología sino etapas de cambio en la vida y los psicólogos también acompañamos y nos centramos en mejorar la calidad de vida de las personas.
¿En contra del coaching? En absoluto. Hay sitio para todos, pero debemos ser honestos e informar bien.
Si quieres crecer personalmente y te cruzas con un coach con quien conectas, adelante, atrévete a mejorar tu calidad de vida. Si te cruzas con un psicólogo/psicóloga y conectas, adelante, atrévete a mejorar tu calidad de vida. Si tienes depresión, trastorno de ansiedad, busca al profesional adecuado. Según el nivel de interferencia en tu vida y gravedad puedes empezar por un psiquiatra o por un psicólogo.
Crece y sé tu mejor versión con un coach o con un psicólogo. Ambos pueden hacerlo, elige con quien te sientes más cómodo. En cada momento de nuestras vidas podremos necesitar de diferentes terapias y/o profesionales para ayudarnos a superar obstáculos, nada es lo mejor ni lo peor, son diferentes herramientas. Unas nos serán mas o menos útiles en relación al desarrollo de nuestra vida en ese momento.
Yo he probado y aprendido varias técnicas de desarrollo personal a lo largo de mi carrera y en momentos de mi vida en los que he necesitado ‘algo mas’.
Como decía, hay sitio para todos y yo soy la primera que nunca dejo de aprender. Yo fui a una coach hace años. Quería probar y saber y la mejor manera es acercarte. Fue agradable la situación. Me acuerdo que cuando acabamos me preguntó que qué me parecía el coaching. Le dije que más o menos era lo que yo hacía en consulta pero que me había venido muy bien, porque los psicólogos también necesitamos ayuda como cualquier mortal. Ya había estado estudiando algo sobre coaching previamente y quería verlo en la práctica.
Del coaching me quedo en trabajar mis objetivos de vida, tanto a nivel personal como profesional. Preguntarme y revisar cada cierto tiempo: ¿Qué quiero realmente? Y cómo me gustaría verme en un futuro. Lo primero es saber el qué. Esta es una pregunta fundamental que planteamos cuando trabajamos en la autoestima.
Hace años, en una época muy convulsa de mi vida conocí la técnica metamórfica. Recuerdo el primer día que fui. Estaba pasando por un momento difícil y justo cuando iba a la cita con mi facilitadora, se me cruzó en el camino “la causa de mis problemas”. Llamé a la puerta, me abrió y directamente me derrumbé. Me recibió con una sensibilidad y una empatía extraordinaria. Entre lágrimas le decía: “ya no sé si estoy haciendo las cosas bien o mal. Tengo la sensación de que haga lo haga todo está mal”. Me ayudó muchísimo. Me calmaba, me centraba, me escuchaba. Me ayudó a verme de otra manera, a ver las cosas de otra manera, pero era un trabajo, como en todo, que seguía fuera de consulta. Me enseñó técnicas de meditación y otros hábitos saludables.
Me ayudó muchísimo y me animó a formarme para seguir ayudándome y ayudar a los demás. Y me formé y lo disfruté mucho. Pero en un momento la formadora (que no era la facilitadora que me atendió) dijo que la técnica metamórfica era lo único que funcionaba, nada funcionaba como la técnica. Ni psicólogos ni nada. No volví. Sigo aplicándome la técnica y dándosela a quien me la pide, pero no volví a ninguna formación con ella.
En otro momento de mi vida, me acerqué a las constelaciones familiares. También me ayudó a saber cuál era mi lugar en mi sistema familiar y a ser consciente de mi posición.
Pero creo que se aventuró a dar algunas afirmaciones desde la teoría sin conocer muchos datos y posiblemente eso no me ayudó. O quizás yo lo entendí mal. No era adecuado para mí en ese momento, pero me quedo con lo mejor. Me ayudó a conocer mi posición, mis responsabilidades y soltar las que no me correspondían en la medida que se puede. Podía haber cosas con las que estuviera de acuerdo y cosas con las que no, pero era un aprendizaje hasta que me volví a encontrar con lo mismo: “esto es mágico, esto sí funciona. La terapia psicológica no funciona como esto”.
No acudí más porque si para hacerte valer tienes que infravalorar otras técnicas no me parece honesto.
Desde las constelaciones, entre otras cosas, también se trabajaba con creencias disfuncionales: pensamientos y reglas verbales, la base esencial de la psicología
Luego entré en el reiki en el que llevo tres años y tuve la suerte de encontrarme con alguien que lo ofrece como una técnica para reducir el estrés y calmarnos, pero no como la solución mágica a tu vida. Me explicó en qué consistía, qué podía encontrar y me preguntó por mis expectativas. Si lo ve necesario, recomienda ayuda psicológica y acepta sus límites. Y ahora estoy leyendo estudios sobre dolor y reiki.
El reiki me ayuda a parar, a conectar conmigo en lo más profundo y sobre todo, en mi caso, a expresar mis emociones. Esto me quita mucha carga emocional y me hace sentir más ligera.
Hoy empiezo a formarme, también en reiki como una técnica más en mi salud mental y para mis pacientes.
Me fui de aquellos que me prometían la solución mágica a todo, pero no me aparté de las técnicas y de las personas que me lo muestran con honestidad sin prometerme el elixir de la felicidad. Seguí estudiando para ser mejor persona y vivir con la mayor serenidad posible.
Hay sitio para todos. Estamos para ayudarnos y proporcionarnos mejor calidad de vida, pero desde la honestidad y la correcta información. Sin establecer falsas expectativas, viendo a la persona no solo como un cuerpo, si no como mente y alma.
Yo también he recomendado, según para qué personas, reiki, coaching, técnica metamórfica… pero no todas las técnicas son apropiadas para todas las personas.
Hay quien ante momentos de estrés intensos la meditación, el reiki… le vienen fenomenal. A mí también me va muy bien, pero como primera elección prefiero salir a correr o ejercicio de fuerza y termino con estiramientos y meditación. Según mis emociones, me viene mejor el deporte o el reiki. Esto es un proceso de autoconocimiento. Mi terapeuta de reiki me ayudó en ese proceso y saber qué necesita mi ‘cuerpo’ o que necesita mi “yo” en todas sus dimensiones. Me pedía que me escuchara y me conociera para darme lo que realmente necesito yo.
Frente a falsas expectativas, tengamos claro en cualquier proceso de crecimiento personal y aprendizaje que nada va a cambiar si:
1. El cambio no es interno y personal. Es decir, no voy a cambiar si lo hago porque alguien me lo pide, si no estoy dispuesto/a a responsabilizarme de mí mismo/a y del trabajo para ello
2. No hay receptividad al cambio
3. No eliges la terapia adecuada en función de tus necesidades del momento
4. No eliges al terapeuta que mas se ajusta a ti y a tu situación. Es importante que haya afinidad y que te sientas con confianza y cómodo/a
Ten en cuenta que la mejora personal y el crecimiento personal no acaba nunca. No te asustes. Así como no dejas de comer y de asearte, no dejes de cuidarte y alimentar tu alma.
No a todo el mundo le sienta bien el paracetamol. Busca lo mejor para ti. Infórmate y que no te vendan milagros ni recetas mágicas.
Hay sitio para todos y entre todos podemos
Casi todos nosotros nos hemos visto a
veces impulsados, aun cuando el impulso haya
sido breve, a intervenir en la solución de los
problemas de la sociedad, y casi todos nosotros
sabemos muy bien que nuestra tarea es dejar un
mundo algo mejor como lo encontramos.
Cyril Joad